Añadiendo, más que corrigiendo.
No paro. Desde que amanece, hasta que oscurece.
Qué cosa más sencilla.
Una referencia por aquí, una valijita con dos autores y sus obras por allá.
Así, quién no...
Tengo el apoyo de los míos.
Lo tengo decidido: inscribiré la tesis en junio y defenderé en septiembre. Me he dado cuenta de que si quisiera hacer la defensa en junio, tendría que inscribirla a principios de marzo, y eso es casi imposible, aún me faltan tres capítulos completos, aunque tenga anotaciones en cada uno.
Mi deseo más profundo es entregar un trabajo impecable, así es que me daré mi tiempo; lo haré con tranquilidad pero sin pausa e inscribiré en junio.
Así sea. Qué alivio.
No veré a mi tutor esta semana. Debo incorporar un anexo al apartado 6 y no lograré terminar hoy, vamos, que ni siquiera he terminado de corregir ese capítulo 6 para así poder comenzar a preparar ese anexo necesario para concluir este tema que me ha costado tanto.
Después de relajarme y escribir más holgadamente la tercera parte del capítulo en cuestión, vino la corrección por parte del tutor. Había comentado en otros posts que me angustiaba el hecho de casi no recibir correcciones, pero ahora sí que el tutor me señaló que había que redactar mejor la entrada. Así es que, lección recibida: nunca aflojar el paso, sostener la tensión, la fuerza narrativa, el lenguaje docto, teórico, siempre, hasta el final.
Me río sola en casa, pues al ver tan cerca la meta, me inunda una especie de prisa, de apuro, me ofusco, como si estuviera subida en un carrusel que va a mil por hora. ¿Qué más? No sé qué más decir. Creo que a pesar de todas mis recriminaciones, llamadas de atención, insatisfacciones, lo estoy haciendo bien. Ya se verá en la defensa. Aspiro al cum laude, claro, pero si no me lo dan, me daré por bien servida. Ya ha sido bastante honor que me admitieran en el doctorado sin estar licenciada en lo que se supone debía estar.
En cuanto a aspirar al cum laude, no lo hago por chocante, sino porque he visto que algunos trabajos no han estado tan bien y les han otorgado la máxima calificación. No lo sé, no lo sé. Tan sólo de pensar en ello me pongo nerviosa. Temo no estar a la altura, entregar algo mal hecho. Me encomiendo al corrector que seguramente contrataré para ofrendar un trabajo lo más impecable posible. Me esmeraré en los acabados. Y si no publican mi tesis en la biblioteca virtual de mi universidad, y sin embargo la llevan al depósito (cementerio) de tesis, tampoco me sentiré mal. Faltaba más. Eso sí, me armaré de valor para buscar su publicación en papel, o cuando menos intentaré ofrecer una antología a las editoriales que corresponda.
Sí, ha lugar la frase: ¡Ya falta menos!
En estos momentos valoro mucho la libertad de no estar encadenada a una tesis, a una silla, a una mesa, a unas teclas. Ya quiero terminar todo esto para leer lo que yo quiera, sonreír cuando me apetezca, respirar con todos los alvéolos de mis pulmones, bailar, moverme cuando y donde quiera, ser feliz.
Nada. Esto que hago me hace feliz, es la verdad. Pero es una gran lección de que hay prioridades cuando uno es responsable, y mi prioridad es terminar, y pronto de ser posible. Ya es tarde, voy a dormir un poco. Mañana veré a mi tutor de tesis. Ya contaré.
Hoy termino mi día satisfecha. Ahora comprendo cuál es la dirección que debo seguir al redactar mi tesis. Antes de esta revelación, me complicaba mucho la vida al llenarme de información que al final no servía para mucho. Era como nadar contracorriente y aún así, avanzar, aunque a paso lentísimo. Hoy, sin yo quererlo, he escrito media página en una sentada. Sé que de ahora en adelante no deberé hacerme nudo el cerebro y centrarme en lo literario, en ser humilde buscadora de textos que traten únicamente el tema que me ocupa. No desearé ser más socióloga, ni psicóloga, ni antropóloga (bueno, esto último sí me apetecería...) y seré fiel a las letras. Seguiré la huella de mi tema como Columbo, detective humilde, atento y perseverante. Me rindo a la muerte. Sigo adelante. Me lleva de la mano. La cuido y la respeto. Nos acompañamos. Hasta que sea momento de separarnos. Ella tal vez sabe que ya estoy con ella. Tuvieron que pasar cinco capítulos para dejar que me acercara a ella, que la tocara. Nunca olvidaré su presencia honrada. Las gracias.
Hasta mañana.