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miércoles, 30 de mayo de 2012

Námaste



Ha habido un caos en la oficina tutora. Alumnos que se dejan venir cual kamikazes contra el director de tesis amenazando con enfermarse, convulsionarse o morirse si el o la tutora no los inscribe alavozdeya para defender la tesis "¡cuanto antes!". En esos casos no hay más que hacerse a un lado y dejar que el torbellino pase y se disuelva, poner los puntos sobre las íes y aclarar que una no es aquélla o aquél, y que una sabe esperar y que es mejor que todo salga bien, "bordado", como dice mi tutora y víctima de esos desplantes que ya os digo. De cualquier manera, los trámites tardan lo suyo, eso es inamovible. Lo único que puedo hacer es revisar la tesis con calma y sin agobio. Como ya había dicho, defenderé a fines de septiembre, y si todo se complica, a principios de octubre, aunque la tesis esté terminada con dos meses de antelación.

Retomo: hoy estuve ahí hasta las tantas de la tarde sacando currículos del ordenador de mi tutora (me sentía un poco cortada por andar buceando entre sus archivos para hallar los perfiles), rellenando formas, comentando con ella la tesis y, al final, hemos acordado que todo se defenderá en el momento en que tenga que ser, y yo estoy completamente de acuerdo, faltaba más. No más prisas que no nos corresponden. Que habrá que hacerlo algún día, pues claro. No quiero pensar en que esto se alargará más de lo justo. Quiero ser justa y recibir justicia. No digo más.
Hoy, en este momento, me voy a sesión de bikram yoga a sacar impurezas, a depurar un organismo que se ha salido del crudiveganismo, que está un tanto tieso y alterado, a recomenzar, a sudar lo negativo, a reconstituirse.
Nos vemos pronto.
Námaste.

jueves, 16 de febrero de 2012

Sin bajar la guardia

No veré a mi tutor esta semana. Debo incorporar un anexo al apartado 6 y no lograré terminar hoy, vamos, que ni siquiera he terminado de corregir ese capítulo 6 para así poder comenzar a preparar ese anexo necesario para concluir este tema que me ha costado tanto.
Después de relajarme y escribir más holgadamente la tercera parte del capítulo en cuestión, vino la corrección por parte del tutor. Había comentado en otros posts que me angustiaba el hecho de casi no recibir correcciones, pero ahora sí que el tutor me señaló que había que redactar mejor la entrada. Así es que, lección recibida: nunca aflojar el paso, sostener la tensión, la fuerza narrativa, el lenguaje docto, teórico, siempre, hasta el final.
Me río sola en casa, pues al ver tan cerca la meta, me inunda una especie de prisa, de apuro, me ofusco, como si estuviera subida en un carrusel que va a mil por hora. ¿Qué más? No sé qué más decir. Creo que a pesar de todas mis recriminaciones, llamadas de atención, insatisfacciones, lo estoy haciendo bien. Ya se verá en la defensa. Aspiro al cum laude, claro, pero si no me lo dan, me daré por bien servida. Ya ha sido bastante honor que me admitieran en el doctorado sin estar licenciada en lo que se supone debía estar.
En cuanto a aspirar al cum laude, no lo hago por chocante, sino porque he visto que algunos trabajos no han  estado tan bien y les han otorgado la máxima calificación. No lo sé, no lo sé. Tan sólo de pensar en ello me pongo nerviosa. Temo no estar a la altura, entregar algo mal hecho. Me encomiendo al corrector que seguramente contrataré para ofrendar un trabajo lo más impecable posible. Me esmeraré en los acabados. Y si no publican mi tesis en la biblioteca virtual de mi universidad, y sin embargo la llevan al depósito (cementerio) de tesis, tampoco me sentiré mal. Faltaba más. Eso sí, me armaré de valor para buscar su publicación en papel, o cuando menos intentaré ofrecer una antología a las editoriales que corresponda.
Sí, ha lugar la frase: ¡Ya falta menos!



sábado, 9 de julio de 2011

Otro jalón

Ayer escribí dos folios de tesis que al final se duplicarán cuando los transforme a doble espacio, lo cual no está nada mal si se considera que había tenido días de estancamiento, sin saber muy bien por dónde tomar el apartado tres, aunque ya lo tenía asimilado.
Antes de ayer vi a mi tutor de tesis. Hablé con él y quedamos en vernos el lunes para entregarle los avances. En dos semanas he escrito 20 folios (a doble espacio), y siento que he escrito poco, lo cual significa que escribo una página y media por día. A ese paso no terminaré mi tesis en octubre como lo habíamos planeado. Debo escribir más rápido, aunque esto es casi imposible porque tengo ir leyendo teoría, ensayo, y obra, y eso toma tiempo. Mucho. Aún así, no me quejo, disfruto en demasía todo lo que voy encontrando mientras desarrollo la tesis. Tengo la oportunidad de leer sociología, antropología, psicoanálisis, ver cine, escuchar música y otras cosas más. Creo que me he vuelto más crítica, lo cual en la vida cotidiana tiene su handicap, pues para vivir no hay que ir ahondando tanto en todo, y a todas horas, sino simplemente vivir, y ya está. Aunque prefiero vivir más la vida a costa de sentir más. En fin. La tesis va viento en popa, creo. Pero tendré que escribir más rápido, sin temor a equivocarme. Mi familia es un encanto. Con ellos cerca de mi la existencia es más rica y amorosa.