Mostrando entradas con la etiqueta escribir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escribir. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de junio de 2012

Escribir con luz

Foto: Vivian Maier

Retocando la tesis con parsimonia. No me apura nada. Nada me detiene ni me acongoja, si acaso el compromiso que comienza el 22 en el que tomaré durante cuatro días un workshop megaintensivo con un grande de la agencia Magnum.
Ahora, quiero liberarme del pendiente de los arreglos a la tesis, que son pocos. Voy por la página 80, pero lo que resta es casi nada. No hay prisa.

Ya estoy inmersa en la fotografía. Mi vida gira en torno a la cámara, a teoría y técnica fotográfica. Leo a Barthes, Sontag; miro a Vivian Maier, Francesca Goodman, Elinor Carucci, Tracy Baram, entre otros. Autorretrato y retrato es lo que me ocupa. De alguna manera, el darme cuenta de que el tiempo es el aliado de la fotografía, es lo que me hace invertir el tiempo que sea necesario en todo lo que se me va presentado. Tiempo agua; luz que se va.

Nada más que decir, de momento.

miércoles, 21 de marzo de 2012

En el silencio

Todo bien. Presenté el final del penúltimo capítulo y la introducción del primero.
Fue la primera vez que me explayé un poco con mi tutora, y fue solo para confirmar lo mucho que me gusta mi tema. Hablamos también de la saturación que conlleva leer tanto y a tantos en tan pocos años y del tiempo que tarda en sedimentar todo aquello; de los olvidos; de autores que nos parecen escatológicos. Me cae muy bien mi tutora.
Terminada la primera parte del último capítulo, ya solo falta acometer los textos que habrá que analizar. El tema es abundante, así es que sólo me preocuparé por utilizar la técnica del spps: sin prisa pero sin pausa; tomar las riendas de tamaña información y acomodarla para conformar un todo literario.
En este momento haré las correcciones que ella recomendó.
Por la noche, en el silencio de casa, la luz emerge. 

martes, 21 de febrero de 2012

Menos es más

Hoy tuve que poner mi ordenador portátil sobre una pila de libros para no estar tan encorvada al escribir. Comencé el apartado número 7. Ya tengo trabajado el 8, lo presentaré el viernes, junto con lo que alcance a redactar del 7. Ya sólo falta trabajar el 9 y el 10. ¿Lo lograré? Me he hecho medio a la idea de que no inscribiré la tesis en marzo... ¿Y si consigo terminar a principios de marzo? Uf, nada me gustaría más, sería un regalazo de cumpleaños. Tal vez deba cerrar, como sea, este trabajo. Cada vez más me produce urticaria celular. Más bien es como una relación odio-amor, sí, qué lugar común, pero así es, me he vuelto una persona común con este estilo de vida. Nada tan bueno para sosegar el ego. Oh, yeah.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Avanzando

Hoy avancé un tramo más de la tesis. No fue mucho, diez páginas que me costaron; los ojos me duelen, la vista, agotada. 
Mi vida social y familiar está aparcada. Aunque no trabajo fuera de casa, me encargo de las cosas del cuidado de la familia y de ayudar a mi marido de vez en vez.
Esta semana se me ha caído mucho cabello, no he dormido bien; sé que es la presión por concluir este proyecto, el esfuerzo por comprender las lecturas que cada día cambian y aplicar la teoría a los textos. Después de dos meses de no redactar nada, fue un poco difícil remontar. Pero debo relajarme, no exigir lo que no puedo dar; es improbable que uno pueda aportar aquello que no sabe, y así me sucede: muchas veces me mortifico y no puedo dormir de pensar en que lo que hago no es suficiente, en que el lenguaje debe ser teórico, tal y como mandan los estatutos, y cuando me siento a trabajar, todas las dudas desaparecen, y después de una jornada larga aquello se transforma en cansancio físico, aunado a la incertidumbre del futuro pero, ¿quién conoce el futuro? Nadie. 
Me siento fuerte; continuaré sin pausa y sin prisa para defender en el 2012; si lo hago después de esa fecha, creo que mi organismo no lo soportará. A veces me duele mucho el coxis, el cuello, la cabeza; la circulación de las piernas no va bien por estar sentada durante tanto tiempo. Tengo periodos de muy baja concentración que alcanza su cumbre después de un par de horas de estar frente a la pantalla, dando vueltas por los textos, ensayos, investigaciones colgadas en la red, y después, pese al alto grado de ansiedad, comienzo por fin a escribir aquello que ya había investigado y  que aún no había redactado. Pero si me interrumpen o si a medio día tengo un compromiso, no puedo concentrarme, y es un día perdido. 
Acabo de leer un blog con un alto grado de humanidad; nunca me había topado con uno así; el autor, don José Fariña Tojo, documenta a la perfección los sufrimientos de un doctorando. Le estoy muy agradecida por su comprensión, por tratar a los doctorandos no como máquinas, sino como personas que desarrollan su trabajo en completa soledad y sin apoyos, exceptuando el del tutor de la tesis. En cuanto a ese aspecto, he tenido mucha suerte, mi tutor está ahí, pendiente de mi, con total disposición. 
En una parte del post, el catedrático Fariña escribe con lucidez y alegría que la lectura de una tesis doctoral "es la mayor fiesta académica que se puede dar en nuestro sistema de enseñanza" A partir de ahí mi ánimo comenzó a elevarse. José Fariña da una serie de pautas a seguir para tener un viaje digno y nada tormentoso hacia la culminación de la tesis. "Cuando se llega el momento de 'para mañana', hay que
- Dar la lata al director de la tesis, así, "en justa reciprocidad, os pedirá que hagáis cosas concretas con plazos específicos." La conciencia obligará a no dejarlo para mañana, pues mañana hay que entregar los folios que nuestro tutor nos habrá exigido.
- Reservar un tiempo todos los días para la tesis; si no es todos los días, cuando menos los mismos, siempre, y a la misma hora.
-Tener un fragmento de tiempo diario para la tesis, y cuando se consiga, es seguro que la tesis se acaba.
Cuando la rutina llega, enseguida aparece el recuerdo, pues la tesis se habrá concluido, y solo quedará la nostalgia de aquellos días de disciplina.
Escribe:
Todavía añoro, de cuando hice la mía, aquella hora de 7:30 a 8:30 (mi familia se levantaba a las 8:30) sin agobios, leyendo o escribiendo sobre un tema que me gustaba sin necesidad de dar demasiadas explicaciones a nadie de lo que hacía, como una hora de felicidad.
Qué maravilla. Dejo el enlace para que lo leáis completo: 


miércoles, 20 de julio de 2011

Pause

Hoy no trabajé nada. Estuve solucionando otras cosas. Tuve poco tiempo de margen para 'calentar' el brazo y la mente para escribir algo de tesis. No me gusta dormirme con esa sensación de aridez. Mañana espero dedicar medio día a la lectura y la otra mitad a la escritura.
Me siento contenta, sin presión. Iré resolviendo cosas mientras voy redactando la tesis, no debo preocuparme por aquello que no he leído ni he escrito. Al paso.
El día ha estado agradable. Si todos los veranos fueran así, yo sería casi feliz, a menos que me cambiaran el Mediterráneo por el Pacífico. Y hablando cambiar, es posible que nos mudemos de casa. Tal vez eso vendría bien. Ya haría fotos a las nuevas vistas desde donde redacte la tesis. Por lo pronto, estoy feliz aquí, con libros, café, tés, lámparas cálidas e ilusión por ver el fin de esto, pues planes hay muchos; lo único que temo es las ganas que pueda tener cuando llegue a la meta. Después de que todo haya terminado, espero no perder la práctica, la memoria, el gusto por la investigación.
Bona nit.

sábado, 16 de julio de 2011

Mártir

El clima ha estado fuera de serie. Es algo inusual que el ambiente esté fresco durante el verano en estas tierras. Si el verano será así, qué alegría; ya estaré esperando el invierno con muchas ganas. Prefiero el frío al calor.
Estuve con mi tutor e hizo varias anotaciones en mi capítulo III. Me pidió que reacomodara el texto. Creo que el escribir largo, explayarme, se presta a más correcciones. Pero está bien. Mi tutor lee el texto, hace una anotación con lápiz y sin cambiar su cabeza de posición, me mira en una fracción de relámpago -supongo que para ver mi reacción-, y continúa leyendo. No me molesta que me corrija, al contrario; eso me salvará de ser duramente criticada en la defensa.
Estoy con el capítulo IV que deberé entregar el lunes. Hoy comencé a redactar. Demasiada información. Ausencia de lenguaje científico. Introspección. Evasión. Ya quiero terminar. Seré escritora, comerciante, viajera, loca, estrafalaria, o simplemente buscaré remansos de paz y pensamiento. No lo sé. La religión nos obliga a cometer y soportar actos inhumanos como cuando a un perro le queman las orejas y soporta y no se queja mientras le dan de comer. Eso es ser un mártir.
Disfruto a mi familia. G, que ya va creciendo cada vez más y más es un personaje que deambula por la casa; sonríe, me habla con delicadeza, seriedad, sonríe de nuevo. En esencia es un ser sonriente. Tiene su mundo propio, piensa, me dice. "No creas que estoy sin hacer nada. Pienso. A eso me dedico cuando crees que estoy sin hacer nada.", y a mí me deja patidifusa. Qué mundos me estoy perdiendo al no ser como él. Pero cada quien los suyos. El mío, interno, es ancho, lleno de elucubraciones, suposiciones, futuros, pasados, no está en paz. O tal vez está demasiado en paz. Ya se verá. Mientras tanto, trabajar para llegar más pronto a la META. J es intenso, activo. Él es de hacer y no pensar demasiado. Es un héroe, tanto como G, H y L.
Sigo.